Georgia O´Keeffe es una de las artistas mas importantes del siglo XX, reconocida por sus flores ampliadas, sus imponentes imágenes de rascacielos de Nueva York, brillantes paisajes e imágenes de huesos en el crudo cielo del desierto, que fueron su original contribución al arte moderno americano. Sobre todo, fue una pionera de la abstracción, creando imágenes que eran inspiradas en la observación cercana del entorno pero producto de su percepción e imaginación, más que representaciones imitativas de su mundo visual.
Nació el 15 de noviembre de 1887, en una zona apartada y rural en Wisconsin, Estados Unidos. En 1905 cuando se graduó en el instituto, ya estaba decidida en convertirse en artista. Estudió en el Instituto de Artes de Chicago y en la Liga de estudiantes de artes en Nueva York, donde aprendió las técnicas de pintura tradicional (algo que a ella no le convencía).
Pero su arte encuentra un cambio radical en 1912 cuando tomó un curso de verano en la Universidad de Virginia, con Alon Bement de la Universidad de Columbia, que la introduce en las ideas revolucionarias de Arthur Wesley Dow.
Estos aprendizajes le dieron la libertad que buscaba y le ofrecieron una nueva alternativa para pensar el arte. Como ella misma dijo: “la manera de mirar de otro nunca será tan buena como la tuya propia. Vive y muere con ella porque es lo único que tienes. Piérdela y te perderás a ti misma y todo lo demás”.
Experimentó con la abstracción durante un par de años, mientras daba clases de arte en Texas. En esos dos años se dedicó a desarrollar una serie de dibujos abstractos con carbonilla que le permitieron encontrar su propio lenguaje y expresar sus sentimientos e ideas de manera personal.
Parte de esta serie se la envió a una amiga en New York, para que le diera su opinión y que no se las mostrase a nadie. Pero esta amiga se las mostró a Alfred Stieglitz, un art dealer y reconocido fotógrafo, dueño de la galería “291” quien quedó fascinado con las pinturas. Era 1916 y ese mismo año Stieglitz exhibió diez de esas pinturas en una exhibición colectiva, lo que marcó su debut oficial como artista en Nueva York.
Cuando Georgia se enteró (de casualidad) de dicha exposición, viajó a Nueva York, a reclamarle a Stieglitz que le devuelva sus pinturas. Así se conocieron e iniciaron una fuerte relación.
Un año después, Stieglitz organizó una exposición individual de O´Keeffe. Y en 1918 le ofreció apoyo financiero para que pintara en Nueva York por un año.
Algo intenso debe haber sucedido entre ellos, porque a pesar que él era veinticinco años mayor que ella y que estaba casado, logró convencerla de que se mudara a Manhattan. Dos años más tarde, vivían juntos y en 1924 Stieglitz se divorció de su mujer para casarse con ella. Tuvieron una relación poco convencional, plagada de infidelidades, de retratos y desnudos de O´Keeffe que él exponía escandalizando a Manhattan. Su matrimonio fue duradero y se escribieron más de 25.000 páginas de cartas entre sí.
La relación entre Stieglitz y O´Keeffe tuvo un impacto significativo en sus carreras y resultó en un intercambio mutuo de influencia artística.
Ya a mediados de 1920 O´Keeffe era reconocida como una de las más importantes y exitosas artistas de Estados Unidos. Su trabajo incluía óleos del skyline neoyorquino y flores gigantescas de colores brillantes que muchos críticos veían como metáforas de los órganos reproductores femeninos. Aunque ella siempre lo negó y nunca respondió a las críticas ni se molestó en aclarar el sentido de sus obras.
Sus charlas (algunas están disponibles en YouTube) son muy ricas e importantes. Aquí algunas de sus frases:
“Cuando coges una flor y la contemplas de verdad, es tu mundo durante un momento. Yo quiero regalarle ese mundo a los demás». «Bien, he hecho que os toméis tiempo para ver realmente lo que yo veo”.
«Pinto por el mero impulso creativo. Un performance personal en pulso con lo que veo».
«Que los ojos se sumerjan en lo más parecido al infinito».
«Muchas veces la abstracción es la forma más neta para eso intangible que hay dentro de mí y que sólo puedo aclarar con pigmentos».
En 1929 O´Keeffe estaba transitando por una depresión causada, en parte, por las infidelidades de su marido. Tal vez por eso se fue de viaje con su amiga Rebeca Strand a Taos, un pequeño pueblo de Nuevo México y se enamoró del lugar y la conexión espiritual que encontró en la naturaleza que le devolvieron las ganas de trabajar.
Las nuevas pinturas de O´Keeffe coincidieron con un creciente interés de los Modernistas Americanos en las escenas regionales, en busca de una visión distintiva de América, más allá del centro urbano de Nueva York. Ella no solo encontró inspiración en Nuevo México sino también logró, con representaciones refinadas y simplificadas, dar una profunda respuesta personal al fuerte terreno desértico.
Durante las siguientes dos décadas O´Keeffe pasó los inviernos en Nueva York con Stieglitz y la mayoría de los veranos viviendo y trabajando en Nuevo México. Lugar que convirtió en su hogar permanente en 1949, tres años después de la muerte de su esposo.
En 1946, se convirtió en la primera mujer en obtener una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
“Los hombres me ponen como la mejor mujer pintora… Yo pienso que soy uno de los mejores pintores.”
Cuando se mudó definitivamente al desierto, compró la que sería su mítica casa-estudio en Abiquiú.
En 1950, comenzó a viajar internacionalmente. Pintó y bosquejó obras que evocan los lugares espectaculares que visitó, incluyendo cimas montañosas de Perú y del Monte Fuji de Japón. A la edad de setenta y tres años tomó como nuevo tema las vistas aéreas de las nubes y el cielo.
Sufrió una degeneración de la vista que la llevó a ir perdiendo la visión. En 1972 O´Keeffe pintó su última pintura al oleo sin la ayuda de asistente.
En 1977, a la edad de noventa años, observó “No puedo ver lo que quiero pintar. La cosa que hace que quiera crear está aún ahí”. Al final de su vida, casi siega, contrató a varios asistentes que la ayudaban a continuar creando arte. En esos trabajos, ella dibujó motivos favoritos que estaban en su memoria y en su imaginación.
En aquella época fue cuando contrató a su ayudante Juan Hamilton, un alfarero que sería su mano derecha, amigo y colaborador y con su ayuda logró escribir su biografía y trabajar hasta el final de sus días.
Otra de sus frases memorables: “He estado absolutamente aterrorizada cada momento de mi vida. Pero nunca he dejado que eso me impidiese realizar ni una sola de las cosas que quería hacer”.
Cuando le preguntaron acerca de su éxito, ella explicó que “esto tomó una especie de coraje y mucho de duro, duro trabajo”
Georgia O´Keeffe murió en Santa Fe en marzo de 1986, a la edad de noventa y ocho años.
La colección del Museo Georgia O´Keeffe, que está en Santa Fe, Nuevo México, EEUU, incluye cerca de 150 pinturas y cientos de obras en papel (dibujos en lápiz y carbonilla, así como pasteles y acuarelas). La colección también incluye pertenencias personales, desde piedras y huesos, vestidos, pinceles y un archivo importante de documentos y fotografías relacionadas a la época y vida de la artista.
Fue muy reconocida en Estado Unidos por muchas décadas y más recientemente su arte comenzó a tener una atención similar en el exterior.
En 2016, 100 años después de su primera exposición en Nueva York, el TATE presentó una retrospectiva en homenaje a esta gran artista del siglo XX, con 100 obras que mostraron seis décadas de su carrera.
Actualmente y hasta el próximo 8 de agosto de 2021, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza está presentando la primera retrospectiva en España de esta gran artista estadounidense. La exposición presenta una selección de 90 obras que abarca desde 1910 con las que se destacó como una pionera del arte abstracto, pasando por sus flores, las vistas de Nueva York, y las pinturas de Nuevo México.
“Hay algo inexplicable en la naturaleza que me hace sentir que el mundo es mucho más grande que mi capacidad de comprenderlo ‒intentar entenderlo tratando de plasmarlo. Encontrar la sensación de infinito en la línea del horizonte o simplemente en la próxima colina”.
Georgia O’Keeffe
Acompaña foto de la obra: «Black Mesa landscape, New México / Out back of Maire´s II, 1930 de Georgia O´Keeffe.
